Reflexión:
Una tarde del mes de enero, mientras leía unos poemas, me encontré uno del poeta Jorge Debravo que me llamó mucho la atención, porque decía lo siguiente:
“Creo en todos los frutos que tienen jugo dulce y creo que no hay frutos que tengan jugo amargo,
No es culpa de los frutos, si tenemos el paladar angosto y limitado.”
Me pareció excelente para reflexionar un poquito sobre nuestra profesión, porque... ¿cuántas veces hemos pensado que nuestra profesión es un fruto de jugo amargo?,
Con seguridad, esto se debe a los sinsabores y las desilusiones, que año con año entorpecen nuestra labor.
Puede ser que estemos iniciando, o que tengamos muchos años de ser docentes, eso no tiene importancia, lo que sí es importante, es que tan dulce o amargo es el jugo que bebemos día a día.
Preguntémonos ahora.
¿Será que el jugo es amargo, o que nuestro paladar es angosto y limitado?
Supongamos que el jugo es amargo, y hace tiempo buscamos otra profesión mejor. ¿En cuál profesión encontraremos con seguridad, sólo jugo dulce para beber? ¿Y si el problema está en nuestro paladar, y siempre el jugo nos va a saber amargo?
Será mejor, que aceptemos el reto de hacer ancho e ilimitado nuestro paladar, y cambiemos en dulce, ese jugo amargo que hasta hoy hemos bebido.
La mejor manera de hacerlo es, preparando nuestra mente y nuestro corazón, con positivismo y entusiasmo, e iniciemos este nuevo curso lectivo, con una visión hacia un futuro mejor, recordando que somos los arquitectos de nuestro propio destino y el de los niños y niñas que formamos.
Pensemos si con nuestra forma de actuar y hablar les trasmitimos ese mismo jugo amargo que bebimos hasta hoy, o si somos los causantes de que su paladar se vaya haciendo angosto y limitado, o si queremos que aprendan a disfrutar del jugo dulce de los frutos, y preferimos enseñarles a hacer ancho e ilimitado su paladar.
¡Dios Bendiga Nuestro Sendero! MAREIDY R.V.
lunes, 25 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario